Aritmética
Cada suma, porcentaje y multiplicador se rehace a mano y con una hoja de cálculo, y los dos resultados tienen que coincidir.
Baltasar fue auditor de cuentas once años, en una firma de Sevilla. Hoy revisa cada página como un expediente: ninguna cifra se publica sin que él la haya rehecho por su cuenta.
Seis controles pasan por cada página antes de publicarse, y otra vez cuando cambia un dato.
Cada suma, porcentaje y multiplicador se rehace a mano y con una hoja de cálculo, y los dos resultados tienen que coincidir.
Toda cifra debe ser publicada por el proveedor, medida por nosotros o calculada, y la página lo indica.
Una frecuencia medida no se presenta sin el tamaño de la muestra y su margen aproximado.
Las simulaciones se ejecutan de nuevo con otra semilla y deben dar resultados compatibles.
Se comprueba que redondear no cambie ninguna conclusión ni haga que una tabla deje de sumar.
No se admite ninguna frase que haga creer en una técnica ganadora o en un resultado asegurado.
Soy graduado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Sevilla y trabajé once años como auditor de cuentas en una firma mediana. El oficio consiste en rehacer las cuentas de otro sin fiarse de que estén bien, y en dejar por escrito cualquier diferencia, por pequeña que sea.
Aplico ese hábito a las páginas de este sitio. Compruebo cada porcentaje, cada multiplicador y cada importe, vuelvo a ejecutar las simulaciones con otra semilla y miro que los redondeos no cambien la conclusión. No juzgo si un juego es divertido: juzgo si los números que se dan se sostienen cuando alguien los repite.
Con Penalty Shoot Out repetí el cálculo de la escalera, el recuento de la serie de demo y la simulación de saldo, y exigí que la página diferenciara entre dato publicado, medición y deducción. Cuando algo no estaba publicado, pedí que se escribiera que no lo estaba.
Si una cifra no se puede rehacer, no se publica como cifra.
Leo el borrador sin las fuentes delante y marco cada cifra que no sé de dónde sale.
Rehago las cuentas por mi lado y anoto las diferencias con el texto.
Devuelvo a la autora una lista numerada, con la cuenta que respalda cada punto.
La página solo se publica cuando todas las diferencias están resueltas, y se vuelve a revisar si cambia un dato.